Blancanieves y la leyenda del cazador

Una mujer, reina de un lejano país, da a luz una niña “de piel blanca como la nieve y labios rojos como la sangre”. Blancanieves crece y se convierte en una niña de singular belleza y bondad. Pero en seguida la desgracia se abate sobre ella y su pueblo. Su madre fallece y su padre se casa con una bella y fría mujer que lo asesina e invade su reino, que pronto se sumirá en una larga etapa de oscuridad y pobreza. Al ser consciente la madrastra de que nunca alcanzará la belleza de Blancanieves ni la eterna juventud, a no ser que arranque el corazón de su hijastra a la que tiene prisionera, decide llevar a cabo su ejecución. Sin embargo, la joven consigue escapar e internarse en un bosque maldito, por lo que el consejero de la reina encarga a Eric, el cazador, que la busque y la devuelva al castillo.

CRITICA Para los amantes del cine como espectáculo, como fábrica de sueños, como contador de historias o como mero entretenimiento, Blancanieves y la leyenda del cazador es un regalo como hacía tiempo que no llegaba a las pantallas. Realizada por un equipo con poca experiencia en largometrajes pero con mucho oficio y muchas ganas de hacerlo bien, esta película nos ofrece una versión del famoso cuento popularizado por los Hermanos Grimm que mantiene un perfecto equilibrio entre la tradición y la originalidad. Es de admirar cómo, sin desvirtuar el cuento original ni el espíritu épico y sincero de los cuentos de hadas en general, introduce una serie de elementos y personajes que hacen que no decaiga el interés en la historia como si la estuviésemos oyendo por primera vez. Los guionistas han tenido el acierto de no caer en la tentación de modernizar la historia ni el ambiente y no introducir, con el pretexto de conectar con el público moderno, elementos contemporáneos que resultan anacrónicos y a veces ridículos (el vestuario de Destino de caballero, el “feminismo” de Por siempre jamás, o la soberanía nacional con 500 años de antelación del último Robin Hood). No han renunciado, ni falta que hace, al uso de los más modernos y espectaculares efectos especiales, pero siempre al servicio de la historia. Porque es ésta, la propia historia, la que estructura y dirige la orquesta de todos los elementos que componen esta magnífica película. Elementos entre los que sobresalen los de la dirección artística, pero que no lucen con luz propia sino que, como decimos, sirven de ambientación y de apoyo a la narración. Los detalles están cuidados al máximo tanto en el vestuario (telas, brocados, hebillas…), como en el atrezzo (la bolsa en la que llevan el espejo o la hoguera de los enanitos son fantásticos en su sencillez). Muy cuidados también los elementos simbólicos, como las flores, la sangre o las coronas y, por supuesto, la esmerada fotografía e iluminación que refuerzan los ambientes, que nos trasladan de un frío, oscuro, espeso y aterrador bosque encantado al luminoso, simpático y hasta algo kitsch mundo de las hadas. Era de esperar que toda la factura plástica fuese perfecta, ya que el director viene del mundo de la publicidad y también tenemos que agradecerle un guión sin tregua que mantiene el ritmo entre las batallas perfectamente coreografiadas y los momentos de tensión, intriga, descanso etc. Es evidente que esta película bebe de muchas otras: El Señor de los Anillos, Willow, Robin Hood e incluso el antihéroe Han Solo de La guerra de las galaxias. Pero de todas ellas ha sabido quedarse con lo mejor para componer su propia historia, para dotar de novedad a un cuento de todos conocido. Quizá lo más original (aparte del producto final en sí) sea el personaje de la madrastra. Sin restarle un ápice de maldad, la película nos presenta una reina más humana, obsesionada por su juventud y su belleza y dominada por el resentimiento y el espíritu de venganza hacia al hombre. Nos cuentan su pasado y sus motivaciones mediante esporádicos diálogos con su hermano y un breve y bello flash-back. No obstante, este personaje tan bien retratado no hubiese convencido si no es por la impresionante interpretación de Charlize Theron. Contenida y alejada del histrionismo en el que suelen caer las grandes estrellas cuando hacen de malas, consigue estremecernos con su lenguaje corporal y la frialdad de sus miradas. En el lado contrario encontramos a Blancanieves, interpretada por una Kristen Stewart, que encaja bien físicamente en el personaje pero que tiene muy poco registro interpretativo, lo que resta algo de emoción. Sin embargo, esto no supone un lastre en la película ya que, a pesar del título, el peso de la historia no recae sobre ella. En definitiva, Blancanieves y la leyenda del cazador supone el reencuentro del cine de siempre con el espectador de ahora. Y el resultado, a todas luces, es altamente beneficioso para todos.

VALORACIÓN: + + + +

CONTIENE ( 0 a 6 ):
HUMOR: 1
ACCIÓN: 4
VIOLENCIA: 3
SEXO:

(Datos facilitados por la Asociación de Telespectadores de Cataluña)

Alquiler

2 créditos
48 horas

Compra

3 créditos

Clasificación: Mayores de 13 años

Género: Acción/Aventura

Director: Rupert Sanders

Reparto: Kristen Stewart, Charlize Theron, Chris Hemsworth, Sam Claflin, Ray Winstone, Ian McShane, Eddie Izzard, Bob Hoskins, Toby Jones